LA BICICLETA: Más que un medio de transporte, una oportunidad para la ciudad
Por Hugo Moreno Freydig
Cada año, con motivo del Día Mundial de la Bicicleta, suele surgir el mismo argumento: «en Hermosillo nadie va a usar bicicleta por el calor». Aunque las altas temperaturas son un reto real, esta idea ignora una pregunta fundamental: si el clima fuera el único factor determinante, ¿por qué ciudades con condiciones similares o incluso más extremas siguen invirtiendo en infraestructura ciclista?
La respuesta es sencilla. Las ciudades más avanzadas del mundo han comprendido que la bicicleta no es únicamente un medio de transporte, sino una herramienta para construir ciudades más eficientes, saludables y humanas. Por ello continúan ampliando redes de ciclovías, mejorando la seguridad vial y conectando sus sistemas de transporte público con infraestructura para la movilidad activa.
En realidad, el principal obstáculo para utilizar la bicicleta en muchas ciudades mexicanas no es el clima, sino la falta de condiciones adecuadas. Pocas personas están dispuestas a pedalear junto a vehículos que circulan a alta velocidad o por calles sin infraestructura segura. De la misma manera que nadie cuestiona la necesidad de banquetas para caminar o de calles para conducir, tampoco debería cuestionarse la necesidad de infraestructura ciclista para quienes desean trasladarse en bicicleta.
Además, existe un costo oculto cuando las ciudades deciden no invertir en este tipo de infraestructura. Cada persona que no encuentra una alternativa segura al automóvil termina ocupando más espacio vial, generando mayor congestión, aumentando las emisiones contaminantes y elevando los costos de movilidad para toda la sociedad. En otras palabras, no invertir en movilidad ciclista también tiene consecuencias económicas, ambientales y sociales.
Lo más interesante es que una ciudad diseñada para las bicicletas termina siendo una mejor ciudad para todos. Las calles con velocidades más seguras, mejores banquetas, más árboles y espacios públicos de calidad benefician no solo a quienes pedalean, sino también a peatones, usuarios del transporte público, personas con discapacidad e incluso a los propios automovilistas.
Por ello, el debate no debería centrarse en si Hermosillo es una ciudad para bicicletas. La verdadera pregunta es qué tipo de ciudad queremos construir para las próximas décadas. Una ciudad donde el automóvil sea prácticamente la única opción, o una ciudad que ofrezca alternativas seguras, accesibles y eficientes para todas las personas.
Autor:
Hugo Moreno Freydig
Arquitecto, Maestro en Ciencias Ambientales y activista por la movilidad sostenible, accesibilidad universal y seguridad vial. Cofundador del despacho de urbanismo y arquitectura: UrbanDot.mx

